Utilizar hormigón para realizar pavimentos industriales suele ser una opción muy acertada.

Este tipo de suelo industrial es elástico a la vez que duro y compacto, siendo capaz de disipar la tensión recibida. A su vez, es un material increíblemente difícil de modificar o estropear expuesto a agentes externos agresivos. Además, tenemos que la resistencia al deslizamiento puede ser variable según la cantidad de cada ingrediente utilizado en su composición.

Por otro lado, sabemos que su durabilidad es su característica más preciada, pues su resistencia mecánica aumenta más rápido de lo que disminuye el indice de servicio (lo cual, por cierto, es un proceso bastante lento), siendo de esta manera ideal el fabricar pavimentos industriales de hormigón. Así nos aseguramos de disponer de un suelo de calidad que soporta grandes presiones por un período de tiempo muy dilatado.

Además, el mantenimiento de los suelos de hormigón de calidad es mínimo, aunque siempre estará en función del uso que le demos, pero por lo general sobra con rellenar juntas o restaurar la textura a un nivel superficial.

El hormigón en la construcción

Este material a nivel industrial se puede trabajar de varias maneras. Las formas más populares y recurridas para crear pavimentos industriales de hormigón son el mortero y/o el hormigón autonivelante y autocompactable, el fratasado mecánico y el hormigón impreso.

Fratasado mecánico

El fratasado mecánico consiste en dar buena forma y alisar el pavimento de hormigón ayudándonos de una fratasadora mecánica. Con ella hundimos los áridos gruesos, quedando la capa superior sólo con mortero líquido. De esta manera, es muy fácil alisar la superficie y eliminar defectos o irregularidades. Cuando la superficie está lista, la fratasadora la compacta.

Hormigón autonivelante

El hormigón es un material muy utilizado en construcción debido a sus buenas prestaciones, pues si se mezcla adecuadamente resulta moldeable y cuenta con propiedades adherentes. Se obtiene de mezclar un aglomerante (cemento en la mayoría de los casos), un agregado (como suele ser la arena), aditivos y agua en una hormigonera. Si dejamos que esta mezcla sea muy líquida le conferiremos la propiedad nivelante; es decir, este será capaz de aplanarse por completo, teniendo como resultado el hormigón autonivelante deseado.

Mortero autonivelante

La diferencia con respecto al anterior es que el mortero viene ya preparado en la proporción adecuada, listo para diluirse en agua. Es decir, se presenta una mezcla de conglomerantes inorgánicos y agregados finos, todo junto -en este caso, arena y cemento-. Al igual que el hormigón autonivelante, el mortero autonivelante queda muy líquido para que al verterlo se extienda y su capa superior quede lo más nivelada posible.

Hormigón autocompactable

El hormigón autocompactable es aquel que, por sus características, a la hora de mezclarlo, es capaz de fluir por cualquier lado para rellenar huecos por la acción de su propio peso, sin necesidad de que exista compactación mecánica ni manual.

Hormigón impreso

Este no es ni más ni menos que el hormigón convencional a base de cemento, agua y arena o gravín al que se le aplica un sistema de estampación aún fresco para que luzca con el modelo del tampón utilizado (incluso se puede colorear). De esta manera, el hormigón impreso puede quedar a la vista como capa superficial de paredes, vigas y superficies diversas.

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